Hace poco una niña me pidió consejos para publicar sus cómics. Su profesora le había dicho que son muy buenos y le había sugerido buscar una editorial. Es común confundir editorial con imprenta, así que la niña quería mandar a imprimirlos directamente y sólo pedía consejos para esa fase del proceso. Ni siquiera quería mostrarme sus páginas para que le dé mi opinión. Agarrándome la frente pensé en la cantidad de autoediciones que no pasaron ni siquiera por una revisión ortográfica, que se imprimieron con el dinero de los papás, que fueron compradas por tías, amigos e incautos y cuyos restantes cientos de ejemplares terminaron archivados en algún rincón de la casa.

Le aconsejé que comenzara de a poco, que lo mejor es mostrar el trabajo a muchas personas para escuchar opiniones. Hace quince años, cuando varios de nosotros estábamos dando nuestros primeros pasos, hicimos fanzines. Maquetábamos el cómic en la computadora, imprimíamos un máster y luego lo fotocopiábamos en una cantidad pequeña. Si se acababan, fotocopiábamos más. Con algunos números de El Fanzineroso llegamos a sobrepasar los mil ejemplares. Fue un acierto que nos dio muchos beneficios: aprendimos a editar, conocimos al público, ganamos práctica, invertimos poco dinero y formamos interesantes equipos de trabajo. Hacer cómics se hizo sostenible para nosotros y recién entonces pasamos a los libros de mayor tiraje con impresión offset, que se vendieron bien y hasta lograron algún reconocimiento internacional.

Hoy el formato de fanzine tiene menos popularidad pero a cambio hay un mayor público acostumbrado a leer en pantallas. Si la conversación con la niña se reanudara, le sugeriría que intente con plataformas digitales como Webtoons o Tapastic, y que comparta sus historietas en Facebook e Instagram. Hasta ahora no se sabe con exactitud qué factores hacen que un webcomic tenga éxito, pero una característica común entre los que tienen miles de seguidores es que se publican con regularidad y, sea cual sea su frecuencia, son puntuales en sus entregas. Es difícil, pero en nuestro país hay autores que lo están logrando: Haters, Yexit, CTX Estudios (que publica también en esta revista), Anto Miranda y Jorgex.

En el mundo son muchos los que saltaron a la industria grande gracias a que primero se hicieron conocidos en Internet. Hay que intentarlo, sea con entregas serializadas de una historia larga, con historias cortas o con tiras cómicas. Yo apostaré por lo segundo.

¡Los espero cada miércoles!

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